"La vida entera puede ser sugerida por el temblor de una hoja."
Federico Fellini

viernes, 2 de mayo de 2008

Diario de una milonguera

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2 comentarios:

Anónimo dijo...

Hola Hebe: como la voz popular repite que el tango es machista, quisiera aprovechar este espacio para acercarte un comentario. En principio, cabría diferenciar entre la danza en sí, el tango que se baila en las pistas, y la poética que lo sustenta.Tengamos en cuenta que el auge de las letras de tango se produjo aproximadamente durante la primera mitad del siglo veinte. Por una parte, la mayoría de los compositores / poetas eran hombres, por lo que las destinatarias de amores, rechazos, traiciones, desencuentros, eran mujeres. Por otra, reflejaban el entorno social. Pensemos en cómo era la situación de la mujer en la Argentina, específicamente en Buenos Aires, por esa época: a casarse bien jovencita o a quedarse en casa con papá y mamá. La decisión sobre cómo moldear la propia vida al margen de esas dos alternativas y la así llamada emancipación femenina (que ni aparecía mencionada en los medios) estaban muy mal vistas. Era inimaginable que una mujer rechazara a algún candidato que le asegurara el maravilloso destino de lavar ropa en el piletón mientras con un pie mecía la cuna del decimoquinto hijo, por otro de ir a trabajar y disponer de sus propios medios económicos. Si alguien duda, basta con preguntar a la propia abuela cómo era su vida cotidiana, la educación que recibía y por qué las amigas decarriadas merecían semejante calificativo. Entonces, convengamos en que la poética sí es machista, pero porque la época lo era y las letras lo único que hacen es reflejar las reacciones de una situación social generalizada que, además, no era privativa de una determinada clase. Dejo el comentario acerca de la danza para la próxima.
Un abrazo,
Laura Nicastro
(en espejo con tu identidad, soy una escritora que baila tango)

Anónimo dijo...

Andrés Aldao dijo...

Hebe, este "Diario de una milonguera..." milonguea en mis recuerdos, me hace pucheritos en la angustia arltiana y lleva de la mano hacia aquellas milongas del cabeceo, el ocho, la corrida, la vuelta entera y la sentadita(donde la permitían).
Fue un placer leer los tres primeros capítulos: prometo leer todos (me rejuvenece) y soñar con Troilo y Pugliesa..
con gusto, Andrés
20 de febrero de 2008 14:30